
viernes, 23 de octubre de 2009
MURIO UN AMIGO EN LA EMPRESA

martes, 29 de septiembre de 2009
LA GENEROSIDAD
GENEROSIDAD
El collar turquesa
Cuando una pequeña de 8 años llegó a la tienda y apretó su naricita contra la vitrina. De pronto, sus ojos de color del cielo brillaron cuando vio aquello que estaba buscando. Pidió ver el collar de turquesa azul.
- Es para mi hermana. ¿Puede hacer un paquete bien bonito?, dijo al h ombre del mostrador.
El dueño del negocio miro desconfiado a la niña y le preguntó:
- ¿Cuánto dinero traes?
Sin dudar, ella sacó del bolsillo de su ropa un pañuelo todo atadito y fue deshaciendo los nudos. Los colocó sobre el mostrador y dijo feliz:
- ¿Eso da?
Eran apenas algunas monedas que ella exhibía con orgullo.
- Sabe, continuó, quiero dar este regalo a mi hermana mayor. Desde que murió nuestra madre, ella cuida de nosotros y no tiene tiempo para ella. Es su cumpleaños y estoy convencida que estará feliz con este collar que es del color de sus ojos.
El hombre fue para la trastienda, colocó el collar en un estuche, envolvió con un vistoso papel rojo e hizo un trabajado lazo con una cinta verde.
- Tome -dijo a la niña-. Llévelo con cuidado.
Ella salió feliz corriendo y saltando calle abajo.
Aún no acababa el día, cuando una linda joven de cabellos rubios y maravillosos ojos azules entró en el negocio. Colocó sobre el mostrador el ya conocido envoltorio deshecho y preguntó:
- ¿Este collar fue comprado aquí?
- Sí señora, respondió el dueño
- ¿Y cuánto costó?
- ¡Ah!. El precio de cualquier producto es siempre un asunto confidencial entre el vendedor y el cliente.
- La joven continuó: Pero mi hermana tenía solamente algunas monedas. El collar es verdadero, ¿no? Ella no tenía dinero para pagarlo.
El hombre tomó el estuche, rehizo el envoltorio con extremo cariño, colocó la cinta y lo devolvió a la joven diciéndole:
- Ella pagó el precio más alto que cualquier persona puede pagar.
ELLA DIO TODO LO QUE TENIA.
la generosidad atrae generosidad
viernes, 26 de junio de 2009
LO MAS IMPORTANTE QUE HE HECHO EN MI VIDA
“¿Qué es lo más importante que ha hecho en su vida?”.
En mi calidad de ingeniero en Sistemas, sabia que los asistentes deseaban escuchar anécdotas sobre mí trabajo, entonces les respondí:
Lo más importante que he hecho en la vida, tuvo lugar el 9 de Mayo de 2000…
Comencé el día jugando tenis con un amigo al que no había visto en mucho tiempo. Entre jugada y jugada me contó que su esposa y él acababan de tener un bebé.
Mientras jugábamos, llegó el padre de mi amigo, que consternado, le dijo que al bebé se lo habían llevado de urgencia al hospital.
En un instante, mí amigo se subió al auto de su padre y se marchó.
Yo, por un momento, me quedé donde estaba, sin saber que debía hacer. ¿Seguir a mí amigo al hospital? Mí presencia allí, me dije, no iba a servir de nada, pues la criatura estará al cuidado de médicos y enfermeras, y nada de lo que yo hiciera o dijera iba a cambiar las cosas. ¿Brindarle mi apoyo moral? Eso, quizás, pero tanto él como su esposa provenían de familias numerosas, y sin duda estarían rodeados de parientes, que les ofrecerían el apoyo necesario.
Lo único que haría yo sería estorbar.
Así que decidí ir mas tarde al hospital a visitar a mi amigo.
Al poner en marcha mi auto, me percaté que mi amigo había dejado su camioneta con las llaves puestas, estacionada junto a las canchas.
Decidí pues, cerrar el auto e ir al hospital a entregarle las llaves.
Como supuse, la sala de espera estaba llena de familiares. No tardo en presentarse un médico, que se acercó a la pareja y, en voz baja les comunicó que su bebe había fallecido. Los padres se abrazaron y lloraron, mientras todos los demás los rodeamos en medio del silencio y el dolor. Al verme mi amigo, se refugió en mis brazos y me dijo: Gracias por estar aquí. Durante el resto de la mañana permanecí sentado en la sala de urgencias del hospital viendo a mi amigo y a su esposa sostener en brazos a su bebe y despedirse de él.
Esto, es lo más importante que he hecho en mí vida, y aquella experiencia me dejo tres enseñanzas:
Primera: lo más importante que he hecho en la vida, ocurrió cuando no había absolutamente nada que yo pudiera hacer. Nada de lo racional que aprendí en la universidad, ni en el ejercicio de mi profesión, me sirvió en tales circunstancias. A dos personas les sobrevino una desgracia y lo único que pude hacer fue acompañarlos y esperar; pero estar allí, era lo principal…
Segunda: aprendí que al aprender a pensar, casi me olvido de sentir.
Desde aquel día, busqué un equilibrio entre el trabajo y la vida; aprendí que ningún empleo compensa perderse unas vacaciones, romper con la pareja o pasar un día festivo lejos de la familia. Y aprendí que lo más importante en la vida, no es ganar dinero, ni ascender en la escala social, ni recibir honores… Lo más importante en la vida, es el tiempo que dedicamos a cultivar una amistad.
Por mis hijos que NO limpian sus cuartos, pero están viendo la tele, porque significa que están en casa y no en las calles.
Por las rebajas en mi sueldo, porque significa que estoy trabajando.
Por el desorden que tengo que limpiar después de una fiesta, porque significa que estuvimos rodeados de seres queridos.
Por las ropas que me quedan un poco ajustadas, porque significa que tengo más que suficiente para comer.
Por mi sombra que me ve trabajar, porque significa que puedo salir al sol.
Por el césped que tengo que cortar, ventanas que necesito limpiar, cañerías que arreglar, porque significa que tengo una casa.
Por las quejas que escucho acerca del gobierno, porque significa que tenemos libertad de expresión.
Porque no encuentro estacionamiento, esto significa que tengo auto.
Por los gritos de los chicos, porque significa que puedo oír.
Por la ropa que tengo que lavar y planchar, porque significa que me puedo vestir.
Por el cansancio al final del día, porque significa que fui capaz de trabajar duro.
Por el despertador que suena temprano todas las mañanas, porque significa que ¡¡Estoy vivo!!
domingo, 7 de junio de 2009
PUEDO ESCRIBIR LOS VERSOS MAS TRISTES ESTA NOCHE
Escuchela en la siguiente dirección
sábado, 23 de mayo de 2009
COMO TENER HIJOS EMOCIONAL Y ESPIRITUALMENTE ESTABLES
domingo, 3 de mayo de 2009
SOMOS LO QUE SOMOS

El clavel que quería ser clavel
Un rey fue hasta su jardín y descubrió que sus árboles, arbustos y flores se estaban muriendo. El roble se moría porque quería ser como el pino. El pino quería dar uvas como la vid. Y la vid solo pensaba en florecer como la rosa. La Rosa quería ser fuerte como el roble. Solo había un clavel que florecía en medio del semimuerto jardín, y atraía por su color y vitalidad. El clavel florecía fresco y radiante. El rey le preguntó ¿Cómo es que creces tan fresco y saludable en medio de este jardín mustio y sombrío. El clavel contesto: soy un clavel, y si mi plantaste clavel, y no roble, ni pino, ni rosa, es porque querías claveles. Yo no quiero compararme con todo lo que tienes en tu jardín, quiero ser yo mismo, quiero ser un clavel y aquí está mi fuerza, mi vitalidad, y mis ganas de vivir.
No es vida marchitarse en insatisfacciones, en absurdas comparaciones con los demás. “Si yo fuera, si yo tuviera, si mi vida fuera, si estuviera en…” empecinados en no querer ver nuestra realidad, y hacer de la felicidad algo falso y totalmente ilusorio. Podemos elegir hoy en vivir confiados como el clavel de la fábula, sean nuestras circunstancias las que sean, poniendo sencillamente nuestros esfuerzos, y lo mejor de nosotros mismos, o vivir amargados por lo que no tenemos o no podemos ser. Sólo podremos florecer el día que aceptemos que SOMOS LO QUE SOMOS, que Dios nos hizo únicos e irrepetibles, y que nadie puede hacer lo que yo tengo que hacer. Comencemos como dice San Francisco de Asís haciendo lo que es necesario, después lo que es posible, y de repente estaremos haciendo lo que nos parecía imposible.
jueves, 30 de abril de 2009
NO TENGO TIEMPO
Sabes hijo, nunca he tenido tiempo para jugar contigo.
Encontré tiempo para todo, menos para verte crecer.
Nunca he jugado al dominó, a las damas, al naipe o a la batalla naval contigo, y siento que me necesitas, pero sabes, soy muy importante y NO TENGO TIEMPO.
Soy tan importante para los números, invitaciones sociales y una serie de compromisos ineludibles, y dejar todo esto para sentarme a jugar en el suelo contigo.... NO, NO TENGO TIEMPO.
Un día viniste hasta mí con el cuaderno de la escuela.
Ni lo miré, seguí leyendo el diario.
Al fin de cuentas los problemas internacionales son más serios que los de mi casa.
Nunca he visto calificaciones tuyas, ni sé quién es tu maestra.
No sé ni cual fue tu primera palabra.
Pero tú entiendes. NO TENGO TIEMPO.
De qué sirve saber las mínimas cosas de ti, si tengo tantas cosas grandes que hacer.
Vaya como has crecido.
Ya superaste mi cintura.
Estás alto.
No me había dado cuenta de eso; porque día y noche mi vida es una carrera.
Y cuando tengo tiempo prefiero usarlo afuera.
Y si lo uso aquí me pierdo enmudecido frente al televisor y la radio, porque la televisión y la radio son muy importantes y me informan mucho.
Sabes, hijo mío, la última vez que tuve tiempo para ti, fue una noche de amor con tu mamá cuando te hicimos.
Sé que te quejas.
Sé que sientes falta de un palabra, de una pregunta mía, de un juego, de un puntapié en tu pelota, pero NO TENGO TIEMPO.
Sé que sientes falta de mi abrazo, de reír, de jugar conmigo, de ir a pie hasta la esquina a comprar refrescos, de correr hasta el kiosco a comprar Pato Donald.
¿Pero sabes cuanto hace que no ando a pie por la calle?.
NO TENGO TIEMPO.
Pero tú entiendes : soy un hombre importante, tengo que atender a mucha gente, dependo de ellos.
Hijo, tú no entiendes de negocios, en realidad soy un hombre sin tiempo.
Yo sé que te enojas porque las pocas veces que hablamos es monólogo, sólo yo hablo y el 99 por ciento es discusión.
¡QUIERO SILENCIO!
¡ Quiero tranquilidad !
y tú tienes la pésima costumbre de venir corriendo encima de mí, tienes la manía de saltar en mis brazos.
Hijo NO TENGO TIEMPO para abrazarte, NO TENGO TIEMPO para hablar sin ton ni son con chicos, ¿ qué entiendes tú de computadoras, cibernética, nacionalismo ?
Sabes, hijo mío, NO TENGO TIEMPO.
Pero lo peor de todo, lo peor de todo es que si te murieses ahora, ya en este instante me quedaría con un dolor en la conciencia y en el corazón, porque NUNCA, NUNCA HE TENIDO TIEMPO PARA JUGAR CONTIGO.
Y en la otra vida, seguramente Dios no tendrá tiempo de por lo menos dejarme verte, dejarme abrazarte y darte un beso.